jueves, 3 de noviembre de 2016

Proyecto 29: 3 de noviembre de 2016

El pasado 18 de octubre me convertí en tío. Mi hermana dio a luz a una preciosa niña y el sentimiento de cargarla por primera vez es indescriptible: quien diga que el amor a primera vista no existe, es porque nunca ha cargado a un bebé en brazos (bueno, no es para tanto pero sí se siente increíble).

De ahí el 21 de octubre festejé el cumpleaños de mi novio: tenía casi cuatro años sin festejarle el cumpleaños a un novio. Confieso que había perdido un poco el cómo hacerlo pero fue un fin de semana muy padre que disfruté muchísimo.

Algo chistoso que me ha pasado en estas últimas semanas es que ya cada vez más gente me dice 'señor': en el súper, en el transporte público; en fin, creo que debo comenzar a hacerme a la idea de que me digan señor en lugar de joven. Que confieso tampoco es algo que me de pánico o me haga salir corriendo de donde esté, hasta me gusta que al menos ya no me confundan por adolescente, je.

El año 2016 está por terminar y en esta ocasión mi vida dio giros inesperados y afortunadamente todo ha sido para bien, esperando que el próximo año todo se mantenga igual y llegue a las 30 de la mejor manera. Prometo escribir más seguido, una de las razones por las que no le doy continuidad a las cosas.

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